domingo, 24 de abril de 2016

Fabricando biodiésel: nuestra experiencia.

El biodiésel se produce a partir de una reacción química denominada transterificación, en la cual los ácidos grasos y triglicéridos de los aceites y las grasas se transforman en biocombustible.








Existen muchos procesos para la elaboración de biodiésel, pero en este blog vamos explicar el método más simple para obtenerlo de forma casera. En primer lugar, los ingredientes que vamos utilizar van a ser:

Aceite vegetal:
Se puede utilizar para este proceso tanto aceite sin usar como reciclado. En nuestro caso aprovecharemos el aceite usado para reutilizarlo y generar un biodiésel totalmente sostenible.
 Debido a que el aceite de oliva y el de girasol (en menor medida) son los más consumidos y utilizados, podemos usar los restos de aceite que nosotros mismos producimos  o recolectarlo de bares y restaurantes para realizar este experimento.



Alcohol:
El metanol es el alcohol más utilizado para este proceso ya que permite realizar la reacción en menos tiempo y además genera biodiésel de mayor calidad, pero, por otra parte, es muy tóxico y manipularlo requiere mucho cuidado, así que en su lugar usaremos alcohol etílico, que es más seguro que el metanol y menos contaminante, aunque implica que el experimento      sea más complejo. En principio es aconsejable utilizar metanol para tratar aceite usado, pero el etanol se puede mezclar perfectamente con el aceite reciclado también.


Catalizador:
Un catalizador es una sustancia que aumenta la velocidad con la que se produce una reacción química. En nuestro caso utilizaremos la sosa caustica (NaOH) para acelerar el proceso de producción del biodiesel. En caso de no poseer la sosa, tendríamos que realizar la mezcla de etanol y aceite a unas temperaturas muy elevadas que ralentizarían enormemente la reacción. Hay que procurar que la sosa no se encuentre en contacto con el aire, ya que el hidróxido de sodio absorbe la humedad del ambiente y se estropea.


El experimento que vamos a realizar consta de dos reacciones químicas principalmente:
En primer lugar mezclaremos en un recipiente a parte el etanol con la sosa caústica para romper el enlace OH del metanol y conseguir así un ion etóxido.

Como subproductos obtendremos agua y un ion sodio que dificultarán el proceso. Sin embargo, a falta de medios, no los separaremos del etóxido.



Mientras realizamos la mezcla del etanol y la sosa, filtraremos el aceite usado para quitarle las impurezas y los restos de comida; y lo pondremos a calentar en el fuego. De esta forma conseguiremos que la siguiente reacción sea  más simple.




Una vez llegados a este punto, nos dispondremos a mezclar el aceite caliente con el etóxido con el fin de que se produzca la transesterificación que transformará finalmente el aceite en biodiesel. La transesterificación es un proceso por el cual el grupo hidroxi del etanol y los ésteres de los triglicéridos se separan de  sus respectivos componentes produciendo así glicerina y nuestro preciado biodiesel. Dado que este proceso no es perfecto, una pequeña parte del catalizador (Na) reaccionará con los ésteres para generar jabón.


Acabado el proceso, separaremos (por decantación por ejemplo) la glicerina del etóxido, con lo que finalmente habremos terminado nuestro experimento. Además, si queremos aprovechar la glicerina residual, podemos emplear este compuesto para producir jabón mediante el proceso saponificación.


Aquí os dejamos nuestra experiencia:



Y aquí, algunos fragmentos del Making Of:









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