El biodiésel se produce a
partir de una reacción química denominada transterificación, en la cual los
ácidos grasos y triglicéridos de los aceites y las grasas se transforman en
biocombustible.
Existen muchos procesos
para la elaboración de biodiésel, pero en este blog vamos explicar el método
más simple para obtenerlo de forma casera. En primer lugar, los ingredientes
que vamos utilizar van a ser:
Aceite vegetal:
Debido a
que el aceite de oliva y el de girasol (en menor medida) son los más consumidos
y utilizados, podemos usar los restos de aceite que nosotros mismos producimos o recolectarlo de bares y restaurantes
para realizar este experimento.
Alcohol:
El
metanol es el alcohol más utilizado para este proceso ya que permite realizar
la reacción en menos tiempo y además genera biodiésel de mayor calidad, pero,
por otra parte, es muy tóxico y manipularlo requiere mucho cuidado, así que
en su lugar usaremos alcohol etílico, que es más seguro que el metanol y menos
contaminante, aunque implica que el experimento sea más complejo. En principio
es aconsejable utilizar metanol para tratar aceite usado, pero el etanol se
puede mezclar perfectamente con el aceite reciclado también.
Catalizador:
El
experimento que vamos a realizar consta de dos reacciones químicas principalmente:
En
primer lugar mezclaremos en un recipiente a parte el etanol con la sosa caústica
para romper el enlace OH del metanol y conseguir así un ion etóxido.
Como
subproductos obtendremos agua y un ion sodio que dificultarán el proceso. Sin
embargo, a falta de medios, no los separaremos del etóxido.
Una
vez llegados a este punto, nos dispondremos a mezclar el aceite caliente con el
etóxido con el fin de que se produzca la transesterificación que transformará
finalmente el aceite en biodiesel. La transesterificación es un proceso por el
cual el grupo hidroxi del etanol y los ésteres de los triglicéridos se separan
de sus respectivos componentes
produciendo así glicerina y nuestro preciado biodiesel. Dado que este proceso
no es perfecto, una pequeña parte del catalizador (Na) reaccionará con los
ésteres para generar jabón.

Acabado
el proceso, separaremos (por decantación por ejemplo) la glicerina del etóxido,
con lo que finalmente habremos terminado nuestro experimento. Además, si
queremos aprovechar la glicerina residual, podemos emplear este compuesto para
producir jabón mediante el proceso saponificación.
Aquí os dejamos nuestra experiencia:
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